Libertad de conciencia y anticlericalismo

En 1905 Francia aprueba la ley que impone, de forma efectiva, la separación de la iglesia y el estado en todo el país. Esta reforma legislativa comenzaba con la siguiente sentencia: “La República asegura la libertad de conciencia”.

Francia reconocía por ley la libertad de conciencia y, por extensión, la religiosa. Pero no confundamos “libertad de conciencia” con “libertad religiosa” porque si bien la segunda hace referencia al derecho de las personas a creer en la religión en la que quieran creer, la primera va varios pasos más allá. La libertad de conciencia no es solo que cada cual crea en lo que quiera; es reconocer la responsabilidad de las personas sobre sus decisiones y los actos fruto de ellas, su libertad a no creer o a creer. La conciencia nos dictamina que es lo moralmente aceptable e inaceptable sin que ninguna religión o ideario filosófico nos de una pauta o unos “mandamientos” de obligado cumplimiento.

Por hacer el símil, el creyente religioso es aquel niño que no cogerá nada de la nevera en mitad de la noche porque su padre le ha dicho que no lo haga o será castigado, mientras que el que actúa en base a su libertad de conciencia es el niño que no coge nada de la nevera en mitad de la noche porque sabe no debe hacerlo porque ya cenó antes de irse a la cama. El primero actúa por miedo al castigo, es segundo en base a un razonamiento libre.

Y aquí es donde entra el clericalismo. El clericalismo es la oposición frontal de cualquier religión, en nuestro caso la católica, a la libertad de conciencia. El clericalismo supone la imposición de los dogmas y doctrinas católicas en la vida pública. Son, a groso modo, palabras como las que esta semana nos dedicó Rouco Varela, Cardenal arzobispo de Madrid. Esta oposición de la iglesia a la libertad real obtuvo una respuesta en su contra. Un movimiento civil ideológico que se opuso a esta intromisión de la religión en la vida pública de las personas. Este movimiento se conoce como anticlericalismo.

La propaganda originada en la iglesia católica desde finales del XIX dice que el anticlericalismo es el origen de la quema de iglesias y el asesinato de religiosos. Esta manipulación sesgada de los acontecimientos históricos nada tiene que ver lo que realmente es el anticlericalismo, pues el anticlericalismo es la defensa de la libertad de conciencia mediante la crítica y el ataque racional y pacífico al clericalismo.

Hoy en día el anticlericalismo existe; toda aquella persona que, de una forma razonada, se oponga a los privilegios con los que cuenta la iglesia católica, a su intromisión en la sanidad, en la educación, en los actos civiles como la toma de posesión de los ministros, o en la decisión sobre qué es o qué no es el matrimonio en la legislación española es, por definición, un anticlerical. Y usted, que ha llegado hasta estas líneas, que ha estado afirmando con la cabeza mientras leía este último párrafo y que está pensando “pues si, yo también”, usted también es un anticlerical ¿y a que no tiene ahora más ganas de ir a quemar iglesias de las que tenía cuando empezó a leer este artículo? Al fin y al cabo no es aceptable éticamente quemar un edificio como una iglesia pues bien podría dar cabida a una biblioteca, un centro cultural o un Centro de Proceso de Datos como el Marenostrum.

15 thoughts on “Libertad de conciencia y anticlericalismo

  1. En primer lugar yo no soy anticlerical ni mucho menos,…y he leído tus opiniones que no se ajustan mas que a un sentimiento de odio hacia el clero. Mire, señor; el clero son seres como tú obligados voluntariamente a cumplir con la doctrina del Evangelio. Unos(clero) lo harán mejor que otros como usted mismo puede hacer las cosas unas veces mejor y otras peor. Pero cuando´usted habla del anticllericalismo y la falta de libertad ¿a quién te refieres: Al clero o a la doctrina del Evangelio Porque si te refieres al Evangelio es que no le has leído; porque la libertad evangélica es la base de su doctrina.

    • El clericalismo es la imposición de una doctrina a la gente a través de la vida pública: en la educación, en la sanidad, en la legislación etc. Esto, obviamente, es un ataque a la libertad de los no creyentes y de bastantes creyentes que si bien tienen una fe no consideran que esta deba ser impuesta al resto de personas. El clericalismo no es algo netamente católico; ahí tiene a los que proponen el uso de la sharía como herramienta legislativa en países donde el culto mayoritario es a la religión islámica. Ese clericalismo, al igual que el que vivía España a principios del Siglo XX o durante la dictadura, debe ser criticado con toda la dureza posible.

  2. No estoy de acuerdo, del movimiento anticlerical nace la iconoclastia y el ataque físico al clero. Que el anticlericalismo se quiera desvincular de eso y condenarlo me parece bien pero no que niegue que no tiene nada que ver.

    • Txema, del anticlericalismo nace la iconoclastia… Vale, pero también nació un movimiento intelectual y político con grandes figuras como Nietzsche, Voltaire, Erasmo…

      Quiero decir, la iconoclastia implica la perversión del ideario del anticlericalismo, pero anticlericalismo no implica la iconoclastia.

      • Lo he entendido perfectamente y se que es una peversión del anticlericalismo. Pero es que en el post parece que no tiene nada que ver, que es algo completamente ajeno cuando en realidad está en su origen. Por ahí no trago.

        • No es justo achacar al anticlericalismo la acción de una masa de gente que se dedicó, en ataques de furia, a quemar conventos e iglesias. El anticlericalismo es muchísimo más que eso: las leyes liberales, las desamortizaciones de Mendizabal y Madoz, la Escuela Moderna de Ferrer Guardia, al que culparon y fusilaron por ello de la quema de conventos en la Semana trágica a pesar de que estaba fuera de la ciudad Condal … decir que los anticlericales se dedicaban a quemar iglesias es una simplificación creada justamente por la iglesia católica para desacreditar al movimiento mismo.

          En el caso de Madrid los conventos e iglesias quemados durante la guerra civil correspondió en la mayor parte de los casos a actos de guerra. No fueron pocos los falangistas que usaron los campanarios, como el de las escuelas pías de Lavapiés, para disparar contra milicianos o civiles.

          Y el anticlericalismo que yo reivindico no es el de los que quemaron conventos, que bien pueden ser usados como bibliotecas, centros culturales o bares de copas, sino el de los que promulgaron leyes que separaban a la iglesia de la vida pública, que son los grandes olvidados cuando se habla del anticlericalismo en España.

  3. Los que aquí comentan no parecen haber leído el texto que critican. En él se hace una exposición objetiva, definitoria, de dos conceptos contrarios. No de una interpretación particular del autor. Pueden ir vds. a cualquier enciclopedia; la más cercana, la wikipedia, lo explica bastante bien. Tener una idea preconcebida de algo, aunque sea erróneo, es evidente que hace más difícil la comprensión lectora cuando ese algo se presenta de una manera distinta a dicha preconcepción.
    En fin. ¿Odio? A saber dónde lo ven vds.
    Para el autor… nunca ha de acostarse uno sin saber una cosa más: “a groso modo” está mal dicho. La forma correcta es “grosso modo”, o con una “s”, pero siempre sin la “a”. http://blog.lengua-e.com/2008/grosso-modo/
    Buena entrada, por lo demás. Saludos.

  4. Es un poco complicado entender que el “clericalismo es la oposición frontal a cualquier religión”, como dices; ¿pues qué hace el clero si va contra la religión? Decir que la católica se opone a libertad de conciencia…tú tienes siempre la última palabra. Hay que admitir que toda religión tiene que difundirse con ánimos proselitistas, de lo contrario, no tiene sentido esconderla. Hay algo que debo advertir sobre esa supuesta imposición de dogmas o principio: hoy día ,cuando la verdad y la mentira, a veces, llevan el mismo rapaje es de agradecer que una mente más iluminada alumbre el camino que nos toca recorrer. Claro, que siempre habrá quien se sienta deslumbrado por ella y prefiera seguir a su conciencia; está en su derecho y nadie se lo discute. Pero la soledad no es muy buena compañera.

    • Siento que hayas entendido mal la frase, pero no dice “clericalismo es la oposición frontal a cualquier religión” como afirmas sino “clericalismo es la oposición frontal de cualquier religión”; que cambia por completo el sentido de la frase.

      Salud

  5. Siento haber sustituido la “de” por la “a” en tu comentario. Ha sido un descuido mío, pero limpio de intención. De todas formas, hoy día, no hay ningín ente que no tenga sus normas y a las que voluntariamente han de aceptar si quieren pertenecer a él.. Estas normas aseguran la permanencia de la institución. Esto mismo sucede en cualquier institución de tipo religioso, deportivo, político, social,… Es que lo contrario se rozaría el anarquismo; y te aseguro, tal como está el mundo, que no estamos hechos para eso. Yo diría que esto no afecta para nada a nuestra libertad de conciencia, porque quien manda en ella es nuestra voluntad decisoria. Digan lo que digan; hagan lo que hagan; en el querer o no querer somos soberanos. ¿Por qué, entonces, quejarse del clericalismo que no hace otra cosa sino cumplir con las normas de su Institución?

    • No entiendo por qué dices en una línea que el querer o no querer es soberanía nuestra y después te preguntas por qué una imposición dogmática como es el clericalismo no es buena.
      Te aconsejo que leas el significado de “clericalismo”. Es una imposición de normas fundamentadas en una creencia religiosa. Clericalismo es desde la intención de la iglesia española de impedir que las uniones entre homosexuales se llame matrimonio hasta la prohibición de conducir a las mujeres en Emiratos o cualquier otra.

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