Carta a Epicuro, mi sobrino

Amado sobrino Epicuro

He sabido, por tu madre, mi hermana, que hay gente dispuesta a bautizarte. Mi hermana, tu madre, me ha preguntado qué se puede hacer, y de momento se me ha ocurrido escribirte esta carta. No está pensada para que la leas solo tú, sino también todos los que estén a favor o en contra de someterte al rito iniciático cristiano llamado “bautismo”.

¿Por qué te quieren bautizar? te preguntarás. Las religiones, querido sobrino, se fundamentan en el proselitismo, los dogmas, la jerarquía y los ritos. Sin ellos las religiones no son más que otra corriente filosófica próxima ideológicamente al movimiento hyppie. Es por eso que un católico siente una necesidad interior de ir por el mundo convirtiendo a su religión (la verdadera, pero de esto hablaré luego) a todo el que se mueve sobre dos patas y no pone huevos. ¿Que qué ganan con ello? Absolutamente nada, pero en su subconsciente piensan que si, que están salvando tu alma de la condenación eterna. Esta creencia les fue impuesta, precisamente, por ser bautizados y seguir los diferentes ritos, escuchar los diversos dogmas y ser manipulados por los correspondientes jerarcas del culto al que te quieren meter por la fuerza. Si no hubieran sido bautizados ni todo lo demás que vino después no creerían ni en el alma, ni en el cielo ni en la salvación/condenación eterna. Epicuro, sobrino mío, primera lección de tu tío: nacemos sin dioses.

A tu madre la dirán, no lo dudo, que “qué le importa que te bauticen” o que “no le hace ningún mal”. Bien, este argumento es fácilmente rebatible de dos formas. ¿Qué les importa a ellos que no te bauticen hasta que seas justamente tú el que tome, en pleno conocimiento de causa, esa decisión? ¿Qué les cuesta esperar a que, cuando cumplas la edad legal para poder tomar decisiones importante sobre tu vida como si recibir o no un transplante a vida o muerte, los 16 años, seas tú el que tome esa decisión? O, por otro lado. Si no te hace ningún mal bautizarte ¿por qué no te afiliamos también, ya puestos, a la CNT, a ERC y realizamos el mismo rito iniciático con diversas religiones como el Zoroastrismo, el culto a Saturno o a Odin? Ellos responderán lo que te comenté antes: que su religión es la verdadera. Epicuro, sobrino, segunda lección: todas las religiones son falsas mientras no demuestren lo contrario, y en los miles de años que lleva el hombre dejando registro escrito de religiones muchas de éstas que se creían verdaderas han sido olvidadas y ahora se conocen como Mitologías.

Los católicos suelen tomarse muy alegremente su religión cuando se trata de imponerla a los demás, pero se defienden como gato panza arriba cuando les afecta directamente a ellos. Ven con buenos ojos imponer a un ser débil la creencia en sus ritos mágicos pero te atacarán visceralmente si ante ellos pones en duda su creencia. Esto se conoce como la “ley del embudo” y te lo encontrarás en tu día a día, no solo en política sino también en el colegio, en el trabajo o en el pensamiento político. Es duro luchar contra estas formas de imposición dogmática pero hay herramientas que ya irás aprendiendo.

Querido sobrino. El bautismo es lo más parecido a la marca que ponen los ganaderos a sus reses para marcarlas. No se puede quitar cuando, de mayor, decidas, como tu madre y tus tíos, renunciar a esa creencia que te impusieron obligatoriamente. De la CNT o de ERC te podrás dar de baja cuando quieras; de la iglesia católica no.

Hazme caso. Cuando tengas edad podrás tomar tus propias decisiones. Mientras tanto no permitas que nadie, ni siquiera tus señores padres, te impongan una cultura que se fundamenta en hechos no contrastados y en rumores infundados. Haz caso a tito Starman.

Sinceramente tuyo

Nota: Tu madre decidió no darte el nombre del gran filósofo de Samos, pero para mi siempre serás mi sobrino Epicuro. Tercera lección: hay gente con muy mal gusto para los nombres; mírame a mi.

2 thoughts on “Carta a Epicuro, mi sobrino

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  2. No podría estar más de acuerdo. Es gracioso que te digan lo de “que importa, si no hace ningún mal”. Entonces, como muy bien dices, ¿por qué no esperar a que pueda decidir? Además, es más fácil cambiarse de nombre que borrarse de cierta empresa. ;)

    ¡Un saludo!

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