Consideraciones sobre la sexualidad, la vida, el embarazo y todo lo demás

Como decíamos ayer, la legislación de El Salvador va a provocar que una mujer, Beatriz, muera a consecuencia del embarazo de un feto que aunque sobreviviera al parto jamás viviría más de unas horas. El feto tiene una malformación incompatible con la vida llamada anencefalia. Es decir, que la legislación salvadoreña diseñada por los “profetos” no busca asegurar la vida sino imponer a las mujeres la voluntad de unos señores que creen en seres mágicos. Si defendiera la vida habrían permitido que Beatriz abortara pues si no lo hace lo más probable es que ella muera.

Y aquí nos metemos en un buen jardín. En lo más profundo de esa ley reside una intención que nada tiene que ver ni con la vida ni con la biología. Como ha quedado demostrado hoy, con el proyecto de modificación de la ley del aborto en la que ni siquiera se ha tomado en consideración la opinión del ministerio de sanidad, esto no va de defender la vida o de asegurar una mejor salud sexual de nadie. Lo que aquí hace la iglesia católica a través de sus fieles seguidores en el poder es legislar contra los derechos de las mujeres para rebajarlas a una posición de desigualdad social.

La iglesia, y por extensión sus fieles seguidores, no pueden soportar que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres. No hay más que leerse la biblia entera y textos de varios “doctores de la iglesia” como San Agustín o San Pablo para encontrarse cientos de referencias machistas y misóginas. Para la iglesia la mujer es un envase propiedad del marido o del padre. Su misión es procrear y ser sumisa a su amo. La misma iglesia degrada a la mujer (monja) a un puesto secundario, de sumisión y trabajo bajo la autoridad masculina. De ahí que una mujer no pueda ser ordenada sacerdote en igualdad con el hombre. Y no, el recurso de “es que Jesús no tenía discípulas mujeres” queda invalidado en el mismo momento en que Jesús jamás habló del uso del preservativo para luchar contra el VIH.

Alguien dirá que eso pasa en todas las religiones. Si, pasa, pero ahora mismo los que están modificando el código penal y los que van a matar a Beatriz resulta que son católicos, apostólicos y romanos. Y si, si nos metemos con Mahoma ¿vale?

Hoy gente a la que sigo en twitter ha compartido enlaces de una página simplemente magistral. Magistral de monstruosa y vomitiva, entiéndanme, que les animo a visitar con las sales de fruta a mano: Iglesia de la nueva era. No me he puesto a investigar si son católicos, anglicanos o de que subsecta cristiana porque me da bastante lo mismo y porque prefiero invertir ese tiempo en, por ejemplo, ver porno, pero como ejemplo de la alienación que puede provocar la religión en lo que toca a la sexualidad me viene que ni pintado. Les dejo un párrafo de ejemplo y seguimos:

Las mujeres con pelo muy corto o tienen cáncer o son lesbianas.Si no es cáncer, entonces es porque es gay, y también un signo seguro del feminismo. No permita que estos paganos entren  en su casa, ya que sólo van a robar ropa interior usada de su esposa y oler más tarde mientras usan su cepillo de dientes eléctrico en formas que nunca podría haber imaginado.

Lo cierto es que estoy pensando que es una web satírica.

El problema de fondo es la imposición de las creencias de un grupo más o menos numeroso de personas a toda la sociedad a través de la modificación de la legislación. Ya sean los católicos en lo referente al aborto o los musulmanes en lo referente a cualquier derecho de la mujer, la simple idea debería ser vista como indignante y aberrante. Pues, si su ser imaginario de cabecera le impide abortar y la ley se lo permite ¿a usted que más le da? Usted tiene que hacer caso a su dios mesopotámico customizado según las tendencias de la época y punto final. Pero no pretenda que los demás, que no están tan locos como usted o no planifican su vida bajo los efectos de alucinógenos, hagan lo que usted dice que su amigo imaginario dice que deben hacer. Otro ejemplo lo tenemos también calentito: la intención de crear un tipo de matrimonio que sea indisoluble por la gracia de Dios. Y aquí recupero una idea que he tuiteado varias veces. Muy poco deben de confiar los católicos en su propia capacidad para cumplir con su fe (divina) cuando necesitan que la legislación (humana) les prohíba hacer lo mismo que les prohíbe hacer su dios. De cualquier caso al matrimonio indisoluble que lo llamen “Catolimonio”.

Las religiones llevan, desde que existen, limitando la libertad de las personas. Llevan milenios poniendo palos en las ruedas de la investigación científica, de la ilustración y de la libertad sexual. Porque las religiones nacieron justamente para eso: para someter a la gente, para obligarla a seguir una serie de leyes duras e injustas. Las religiones no tienen nada que ver con seres mágicos. Eso es solo la parafernalia exterior; la obra de teatrillo más o menos recargado de oro que se usa para mantener a las masas aborregadas obedientes. Es solo una herramienta, no el fin mismo. El fin de la religión es controlar y dominar. Lo de las almas, la misa y todos esos cuentos para niños son lo de menos. ¿O nadie ha usado aquello de “acábate la sopa o vendrá el hombre del saco” con un niño de cuatro años y le ha funcionado? Bien, pues que sepa que el hombre del saco es exactamente igual que Dios pero en versión infantil. Infantil de edad, quiero decir.

Nota aclaratoria 1: Como habrán visto hablo indistintamente de la iglesia católica y de ésta mas sus alegres seguidores. Para mi la iglesia católica va a ser responsable de la muerte de Beatriz y todos los que no condenen esta muerte tendrán sobre sí parte de la responsabilidad. Así que ya lo están condenando.

Actualización muy importante: La Corte Interamericana de Derechos Humanos acaba de obligar a El Salvador a conceder el derecho al aborto terapéutico a Beatriz (vía HuffingtonPost)

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Sí, la dominación mundial no es solo cosa de terrícolas. También hay otros provincianos de la Osa Mayor deseosos de tener su pedazo de pastel o, en su defecto, alguna región poco poblada de la tierra.

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