NAVIDAD, BLANCA NAVIDAD (o lo que queda de ella)


Ya se acercan, dulces ninios, las felices fechas de Nochebuena, Navidad y Reyes, cuando recordamos el milagroso acontecer de Jesús, adornamos el Árbol y festejamos la llegada de los pastores a adorar al niño, seguidos de SS MM los Reyes de Oriente cargados de presentes, montando en conclave familiar un precioso y nevado Belén con sus figuricas, su pozo, sus patitos, sus ovejas, su angelito y una dorada Estrella.

Bueno, no voy a asombrar a nadie si, como ateo, considero que todo lo anterior es una solemne majadería. Ni existen los angelitos, ni nieva en la zona, ni , de acuerdo a la versión editada y corregida por el Papa de Roma, Dios hizo volar por los aires las capas exteriores de una desdichada gigante roja para que la usaran como GPS unos pastores (que ya debían conocer los caminos de la zona mejor que la forma de su polla*) ni unos reyes sabios que tan sabios no debían ser, pues sólo hubieran necesitado preguntar por donde se iba a Belén, o mirar los carteles, que los romanos señalizaban bien las cosas.

No se trata de que yo no vea verosimil el evento. Que no lo es, por mucho que SS SS Benedicto Equisuvepalito haya hecho lo posible por darle credibilidad al evento suprimiendo seres mitológicos e imaginarios como unicornios, mulas, bueyes y estrellas con cola. Que para mí tenía más gracia con el ganado, ojo, pero si él dice que los bueyes y las mulas no existen, pues no existen, que para eso es el Papa, y no como Rouco, un vil gran visir que quiere ser Papa en lugar del Papa.

(las escrituras no aclaran el número de Sabios de Oriente, ni les da título de Majestades. Se decidió que eran tres a finales del medievo, pero ya puestos podían haber dicho que eran doce, y que la caravana llegaba hasta Damasco, y que además traían seis mil cuatrocientos pajes y miles de elefantes cargados de marfil, rubíes y uranio. Y un helicóptero. Para mi humilde pensar, tres camellos, tres reyes y tres pajes quedan poco majestuosos)

Aunque Ratzi me enseñara la partida de nacimiento, y una foto firmada por Darth Vader sosteniendo al Niño y diciéndole cuchicuchicuchi ¿quien es el papá de este niño tan mono? la cosa seguiría chirriándome. Porque lo del portal, los pastores y, sobre todo, las fechas elegidas, huelen muy mal. Es más, de haber una buena oficina de registro de derechos en tiempos de Nerón, la Iglesia hubiera tenido que hacer frente a una demanda judicial de las que te obligan a soltar muchos, muchos denarios.

En tiempos de la expansión del cristianismo por el Imperio, había otros cultos más o menos mistéricos que tenían mucha aceptación entre las clases populares, y más concretamente entre las legiones. Y las legiones, queridos alumnos, eran un target preferente para hacer conversiones

… un momento… ¿los curas se iban a predicar a campamentos llenos de romanos depiladitos, en minifalda y con arreos de cuero?…. bueno, ya meditaremos sobre eso otro día…

La cuestión es que entre las tropas imperiales estaba ampliamente extendido el culto de Mitra, mucho más que el cristianismo. Y eso era un problema porque no es lo mismo desollar a una profesora de filosofía por negarse a ser cristiana que hacer lo mismo con 6000 señores hechos, derechos y bien armados, así que los obispos decidieron tratar la cuestión del mitraismo con cierta mano izquierda. Y resulta que el dios Mitra, que no es un Dios creador sino un Dios Hijo, engendrado por el Sol Padre, viene al mundo en una cueva un 25 de diciembre (cosas de ser un dios solar, mirushté) y es adorado por unos alegres pastorcillos a los que les es anunciado el nacimiento… sí, lo sé, suena familiar ¿verdad?

En vez de condenar abiertamente el mitraismo, lo que les hubiera granjeado graves problemas (los señores con espada, por muy minifalderos que vitan, suelen ser poco razonables) los obispos optaron por el sincretismo, calzando una fiesta similar al nacimiento de Mitra en las mismas fechas y adornándola con elementos parecidos. No adoptaron, empero, la costumbre mitraica de degollar toros para banquetear por aquello de que los toros salen tirando a carillos, así que en ese aspecto optaron por una versión económica, vendiendo la idea de que la juerga y los banquetes vienen después, en la otra vida… vamos, que el cristianismo vendría a ser una demo, prometiendo más para luego, para la versión de pago que aún estamos esperando.

No es el único mangoneo que se trae la Navidad. Porque en esas fechas se celebraban en Roma las saturnales. Esa era la fiesta preferida de los esclavos, ya que se les eximía de trabajo y podían celebrar opíparas comidas, y resulta que los esclavos eran otro coto de conversiones para los primeros cristianos. Así la cena-comida de Navidad fue reemplazando al banquete saturnal. Ahí no hubo más pezones que dejar el banquete, porque si tras bautizar a un esclavo le dices que le vas a cambiar la mejor comida del año por una deliciosa jornada de ayuno y oración lo más probable es que te sorprendas al descubrir que la pila bautismal cabe holgadamente en tu culo.

Debo desmentir un punto que suele mencionarse en estas fechas. Lo de que el árbol de Navidad fue un remedo de los árboles que se adornaban por las saturnales y que bla, bla, bla… señores míos, el primer Árbol de Navidad no se vio en Occidente hasta el siglo XVI, así que pocas saturnales debían celebrarse en esas fechas, pocos romanos minifalderos habría por la zona, y menos aún en Alemania, que es de donde nos viene la estúpida costumbre de torturar a un abeto incinerándolo con lucecicas incandescentes y adornándolo con cojoncillos de colores brillantes.

Por cierto que lo de los tres reyes magos, que mencionábamos más arriba, podría ser un préstamo directo del judaísmo, ya que a Abraham y Sara les fue anunciado el nacimiento de su hijo Isaac por tres sabios que les visitaron en su campamento (se ve que los desiertos están llenos de sabios despistados y si no pones por ahí una supernova no saben salir)

Pero resulta que no, porque según Susan los reyes magos no vienen de Oriente (¿?) sino de Occidente (¿?¿?¿?) y más en concreto de Tartessos (¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?). Cágate lorito

O en su versión bilingüe, Shit you, little green exotic bird.

Pongo a Mitra por testigo que no he encontrado ni una sola alusión a Tartessos en el Nuevo testamento. Hay alguna referencia en Reyes, en concreto cuando la construcción del templo de Salomón, pero en los años del niño Jesús, Tartessos llevaba varios siglos enterrada debajo de alguna ciudad fenicia que a su vez yacería bajo alguna ciudad griega que estaría entonces convirtiendose en ciudad romana. O sea, que no, y espero impaciente a que el Papa me explique porqué precisamente de Tartessos, y no de la última Thule o, puestos a fardar, de la Atlántida, Cimeria o Lemuria, y así animamos a los frikies más patéticos a unirse a las celebraciones.

Y encima, después de decir que los Reyes Magos son del Betis, el Papa va y nos suelta que no son Reyes y que no hacen magia y que en realidad son simbólicos

¿Pero esto que es? El Belén se nos ha quedado en nada.

Recapitulemos. Fuera el portal, remedo de la cueva de Mitra, fuera el buey y la Mula, fuera esa absurda estrella con faralaes, los pastores desperdigados por el corcho porque sin estrella no saben llegar y los reyes magos vienen de occidente, sin camellos, sin pajes, sin corona y bailándose un fandango. Menos mal que Bene no se ha hecho con un mapa meteorológico de la zona porque entonces el mercado de la harina, elemento tradicional para nevar el Belén, sufriría una crisis dentro de la crisis. Y por supuesto adiós al árbol.

¡Santidad, pare ya, que nos jode usted las fiestas!

En fin, amado público, por suerte hace ya décadas que me negué a poner belenes/árboles/colgajillosconpelotasdecolores y mi política de resistencia pasiva** ha dado sus frutos, así que no tengo que preocuparme de las opiniones vaticanas. Donde no hay Belén, no se pueden quitar figurillas. Pero no dejo de lamentarme por esos pobres niños, hijos de fieles católicos, que ahora verán negado por orden papal el feliz momento de colocar personajes en exótico tropel, con ordenada caravana de camellos y pajes (siempre chicos con ceñidas calzas, en plan sota, los reyes nunca traen chicas portando regalos***)

Pero al menos los pastorcillos siguen por ahí, y podrán seguir follándose a las ovejas, como he visto hacer en alegre zarabanda en más de un belén y más de tres.

Y siempre nos quedará el Caganer****

Felices fiestas, amiguitos.

*No nos engañemos, por romántico que suene, el oficio de pastor es de hacerse muchas pajas. Quizás de ahí venga la imagen de los pastorcillos acercándose al belén mientras tocan la zambomba. Y eso podría explicar, por añadidura, porque todo el terreno aparece como nevado, que son muchos pastorcillos.

**Resumida en la frase YO NO LO PUSE Y YO NO LO RECOJO.

*** No seamos mal pensados, quizás no contratan chicas porque decir “camellos y pajas” no suena muy bien.

*** Hasta que el Papa decida que los señores cagando también son seres mitológicos y/o metafóricos, que todo puede pasar.

6 thoughts on “NAVIDAD, BLANCA NAVIDAD (o lo que queda de ella)

  1. Cosas veredes, Sancho… Pues no sé yo qué opinará Raztinger del poliexpán navideño, pero me da que no lo considerará muy ortodoxo.

  2. Me veo en la obligación de corregir un error imperdonable en su texto:

    No es green exotic bird; es little green exotic bird.

    Por favor, sea más riguroso en sus próximos escritos.

  3. Muy buen artículo, recién descubrí este sitio y lo de aguafiestas de guardar esta excelente, ya lo he compartido con el círculo hereje-blasfemo que frecuento.

    Saludos

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