EL ISLAM Y LOS CULTOS EVANGÉLICOS (III) Las excepciones: Turquía e Irán

Pensemos en como funcionan esos cultos. Es un movimiento religioso formado por cabecillas locales, predicadores que no siguen una doctrina común ni obedecen a ninguna jerarquía central, sino que compiten por ganar prestigio alardeando de su fanatismo biblico. Unas condiciones que imposibilitan cualquier evolución. Se llaman cristianos, mencionan mucho a Jesús y ven señales del espíritu santo por todas partes, pero en realidad basan la mayor parte de sus ideas (y fobias) en el antiguo testamento, es decir, el código de leyes de un pueblo de pastores, que aceptan como verbo divino sin dudar de una sola letra ¿Suena familiar?

En los años 80 y 90 sus misioneros hicieron muchísimo daño entre las poblaciones indígenas de Venezuela y la selva amazónica. Pero eso ha quedado en agua de borrajas comparado con lo que están haciendo desde hace  más de una década en África. Ahí nunca se constituyó una verdadera sociedad civil: la descolonización dejó tierras y pueblos desarraigados, y la suma de guerras, corrupción, enfermedad y miseria han desintegrado cualquier estructura real que vaya más allá de lo local o lo étnico. Sumémosle el analfabetismo más extremo y tenemos el coto de pesca soñado por los fanáticos.

El modo de entrada ha sido la caridad, aprovechando los recursos enviados por sus benefactores en EEUU para que las comunidades más míseras acaben dependiendo de sus limosnas. Así fue como los Hermanos Muslmanes ganaron su prestigio en Egipto, pero al menos ellos organizaron verdaderas redes de apoyo social, mientras que los misioneros se aseguran de mantener la pobreza como un dogal al cuello de sus feligreses.

A eso se añade una activa infiltración en los órganos de gobierno en base a su influencia económica y social, que en poco tiempo ha logrado que las leyes jueguen a su favor. Poder político unido a poder religioso y ningún contrapeso civil. La expresión más visible de ese fanatismo es la persecución desatada contra la homosexualidad en varias naciones africanas, siendo la más sangrante la de Uganda. Y, de nuevo, las multitudes que hemos visto apalear, apedrear y quemar vivos a jóvenes homosexuales no son grupos de fanáticos extremistas. Son sus vecinos, sus amigos, sus familiares. La gente común. La moderada. Jaurías indistinguibles de las que hemos visto en países musulmanes, jaleadas no por imanes o muftis, sino por predicadores, Biblia en mano, que han encabezado el acoso sin el menor disimulo.

Sé que no bastan dos ejemplos para reforzar una hipótesis, pero creo que si dos religiones aparentemente tan distintas* como la islámica y la cristiana pueden generar situaciones tan similares, entonces sus enseñanzas, en sí, no son un problema social. El problema surge cuando las circunstancias permiten que una religión inamovible se enseñorée de la vida de un pueblo, sin un contrapeso que neutralice sus aspectos más negativos. Esa es la causa, más allá de la fe o los libros sagrados, que hacen que los cultos evangélicos y el islam puedan ser más dañinos que el resto de las religiones actuales.

Como colofón, y para demostrar que la esencia del Islam no es el problema, quiero plantear un ejemplo contrario. Dentro del mundo musulmán hay dos interesantes excepciones, dos naciones a las que las circunstancias han permitido avanzar mucho más que sus vecinos. Turquía e Irán.

En el caso turco, el trauma que supuso la caída de la Sublime Puerta en 1918 dio lugar a la creación de un estado casi laico por obra de Kemal Attaturk. Eso permitió consolidar una sociedad civil y un activo nacionalismo (con raíces étnicas) que ha sobrevivido al fin de los regímenes tutelados y al gobierno de los partidos islamistas. De hecho la influencia de esos partidos creció, no por obra del fanatismo religioso, sino por el desencanto de buena parte del pueblo turco por la falta de avances en su integración con la Unión Europea. Turquía está lejos de ser un oásis de democracia y respeto de los derechos humanos, pero está a años luz del cenagal teocrático de Arabia Saudí.

El caso iraní suma a la cuestión étnica y cultural (como los turcos, los persas jamás se han sentido integrados en el mundo árabe, y se enorgullecen de su lengua y su cultura) y un nacionalismo ferviente  un apartado religioso. Los chiítas ganaron fama de fanáticos en los años de la Revolución Islámica y el nacimiento de Hezbollá, pero en realidad forman el ala progresista del islam. En un sentido muy concreto: el chiismo sí acepta una jerarquía religiosa, encarnada en los Alfaquíes y los Ayatolas, y, pese a ser, evidentemente, autoridades muy remisas al cambio, han tenido que aceptar algunas reformas al convertirse en parte de las instituciones. Dado que sus normas no se dirigen a la totalidad del islam sino sólo al pueblo persa, incluso esas escasas concesiones han marcado un sello muy distintivo en el ismaelismo.

A esto se suma una sociedad civil urbana** muy activa, con un elevado nivel educativo, y una gran frustración entre las generaciones posteriores a la Revolución Islámica ante la falta de expectativas. El conjunto de estas circunstancias ha conformado una sociedad en ebullición, una olla a presión que, en vez de enquistarse en el fanatismo religioso, avanza, aunque sea timidamente en la dirección opuesta, es decir, hacia una apertura laicista. Se podría comparar la actual situación de Irán con la de la España de finales de los primeros 70, con la dictadura reforzando por todas partes un control que empezaba a írsele de las manos. Por supuesto lo que suceda en próximos años es impredecible, pero incluso en los momentos de mayor peso islámico, en los años inmediatos a la Revolución y durante la guerra con Irak, el chiismo iraní presentaba aspectos tan ajenos al mundo árabe como la masiva presencia de las mujeres en la universidad y la prohibición de la ablación.

Poco más puedo añadir a favor de mi hipótesis: son las circunstancias históricas y sociales lo que confieren mayor peligrosidad a una religión, no sus enseñanzas, y por eso es ingenuo presuponer que la influencia de un credo es indistinguible de otro.

¿Significa lo dicho hasta aquí que la integración de los musulmanes en nuestra sociedad es imposible? Ni mucho menos. Precisamente aquí contamos con los elementos que permiten paliar los principales peligros dela religión: una sociedad civil consolidada y educación. Pero se requiere tiempo. Y un esfuerzo consciente para no recaer en viejos errores. Los estallidos musulmanes en Francia hace una década no se debieron a un problema religioso, sino de pobreza y discriminación. Los jóvenes que incendiaron las calles no lo hacían en nombre del islam, sino furiosos y frustrados por una sociedad que les rechazaba pese a haber nacido franceses.

La educación puede ayudar a la integración de las generaciones nacidas aquí, y la legislación puede y debe asegurar la laicidad de la vida social, pero si esas mismas leyes, además de obligarles, no les amparan****, establecemos un nuevo punto de partida para el fanatismo, esta vez agravado por el desarraigo. EL desarraigo, igualmente, es el principal caladero donde echan sus redes los fanáticos evangelistas. Y aunque a día de hoy no suponen más que una anécdota pueden acabar siendo más que eso

No es bueno ignorar los problemas, pero tampoco debemos dejar que el miedo guíe nuestra forma de actuar. Sería tristísimo habernos sacudido las cadenas de la beatería católica para dejar que otros fanatismos limiten nuestras vidas.

(Una aclaración antes de cerrar el tema. No es que los fanáticos católicos, ortodoxos o protestantes no quiern controlar la vida de sus vecinos, apalear o matar a los homosexuales y prohibir a las mujeres salir de casa sin permiso de su marido (casado ante DIos, of course). Lo que sucede es que NO PUEDEN HACERLO por las circunstancias históricas, y su influencia es cada día más floja, de ahí que el creyete moderado sea, en realidad, un agnóstico mal disfrazado. SOn religiones menos peligrosas, no porque sean mejores, sino porque han ido perdiendo su capacidad para hacer daño)

* Aparentemente, porque si vamos a la raiz de sus enseñanzas, no hay tantas diferencias entre los cultos del Libro

** Digo urbana porque en el campo la situación es diferente. Algo de esperar, ya que entre el campesinado siempre tardan más en calar las reformas. Precisamente el término pagano significa en su origen campesino, y debe su significado actual a que fueron los campesinos romanos los más reacios a convertirse al cristianismo

*** Me parece perfecto que se prohíba un símbolo religioso como el velo en las escuelas… siempre y cuando se prohíban los crucifijos, las menhorás, la estrella de David… Y si no se permite organizar rezos colectivos a los musulmanes en la vía por razones de orden público, debe permitírseles usar locales adecuados. No entiendo porqué no es posible un uso razonable de las iglesias para la oración, a horas en las que no hay servicio cristiano.

EL ISLAM Y LOS CULTOS EVANGÉLICOS (II de III) El moderado inexistente

La ausencia de una sociedad laica en el mundo islámico puede no parecer preocupante, ya que la mayor parte de los musulmanes son moderados, mientras que los extremistas son sólo una minoría, peligrosa, por supuesto, pero muy reducida.

Ese punto de vista es, de nuevo, erróneo. El católico moderado en un país católico (España, por ejemplo) es el creyente no practicante, que sólo pisa la iglesia en bodas, bautizos y comuniones, y al que las opiniones o creencias de sus vecinos le vienen a dar bastante igual. No es que el catolicismo tienda a la moderación: sucede simplemente que inmerso en una sociedad civil, es decir, laica, su influencia se diluye año tras año, por mucho que la conferencia episcopal se rasgue las vestiduras. Un musulman moderado en un país musulmán vive día a día su religión, está inmerso en ella, y no concibe la discrepancia. Aceptará a regañadientes la existencia de otras comunidades religiosas monoteistas (sólo pueblos del libro, judíos o cristianos) siempre y cuando se mantengan en un segundo plano y nada atraiga su ira.

Las muchedumbres que se echaron a las calles con el escándalo de las caricaturas de mahoma, quemando, apedreando y asesinando, no estaban compuestas de  terroristas y miembros de Al Qaeda, sino de moderados, que mataron a sus vecinos cristianos porque en la lejana Dinamarca alguien publicó un dibujo. La moderación del islam es un fanatismo de bajo tono, alimentado por la tradición, la pobreza y la ignorancia. Y hablamos de una pobreza de raíces profundas, agravada por unas desigualdades monstruosas.

No siempre fue así. Entre los años 50 y 60 surgió una tendencia nacionalista laica en los países musulmanes, encabezada por el nasserismo egipcio. Este movimiento fue visto como una amenaza por Israel, las monarquías del Golfo y los EEUU, que no dudaron en sabotearlo desde dentro, apoyando económicamente a los movimientos religiosos como los Hermanos Musulmanes, una política que se intensificó en los 80 con el apoyo militar a los combatientes yihadistas en Afganistán. Por su parte los nacionalismos fracasaron (y a veces ni llegaron a intentarlo) en su intento de consolidar una sociedad estable y moderna. Tras su hundimiento, sólo quedó el integrismo. Y dado que la inmensa mayoría de los musulmanes siguen viviendo en la pobreza y la ignorancia, este integrismo carece de una alternativa real.

Eso implica que el musulmán moderado ve inadmisible y blasfema la homosexualidad, la independencia de las mujeres, la apostatasia, el ateismo, la teoría de la evolución, o cualquier cosa que vea discordante con su fe y se salga de la norma estricta del Quran. Y por añadidura el peso de la religión en la vida diaria permite justificar cualquier arbitrariedad, no sólo a nivel de calle sino incluso a nivel estatal. No es necesario ir entre los talibanes para ver algo así: pensemos en nuestro vecino Marruecos, donde la legitimidad de su tiranuelo corrupto es inatacable, ya que se le considera emparentado con el Profeta. Todo eso hace que su influencia sea más perniciosa que la de otras creencias

En conclusión, contemplar al islam como una religión más, sin entender su realidad social, es, además de erróneo, peligroso. No porque sus enseñanzas o mandatos la hagan mejor o peor que otras, sino porque una serie de circunstancias históricas y sociales han hecho del mundo musulmán un caldo de cultivo para la intolerancia.

La prueba es que podemos encontrar un caso similar fuera del mundo musulmán. Por supuesto hay cultos muy fanatizados: judíos ultraortodoxos, mormones, extremistas católicos, testigos de Jehová, literalistas bíblicos, cristianos renacidos…

La mayoría de esos movimientos pueden encontrar situaciones políticas concretas que les permiten ejercer una infñuencia en la vida civil muy superior al que les correspondería por su peso real (tenemos el ejemplo inmediato de la Ley Gallardón, cuyo único sentido parece ser el de contentar a los fanáticos que calentaron la calle a favor del PP en las últimas legislaturas socialistas), pero eso entra dentro de lo esperable en el juego político. En cualquier caso la influencia de estos grupos es local, y viven inmersos en una sociedad civil, luego no parece que sea factible establecer una comparación con el mundo musulmán.

Pero hay una sangrante excepción: los cultos evangélicos que, debido a su vocación misionera, se han extendido por Sudamerica y África. También los tenemos en nuestro país y es posible ver en vivo y en directo sus métodos de expansión. Buscan a gente vulnerable y solitaria, como inmigrantes subsaharianos y sudamericanos, o comunidades relativamente aisladas, gitanos, por ejemplo, y les prestan una ayuda aparentemente caritativa, pero que les ata poco a poco, hasta que los predicadores van organizando la vida de su comunidad no sólo en los momentos del culto sino fuera de él. Esto no funciona fuera de esos círculos ya que, como he dicho, ejercen su presión sobre gente necesitada, ya sea económica o socialmente. El vigor de la sociedad civil española y la tradición católica limitan seriamente su expansión a otros niveles, pero eso no sucede en otros lugares.

En Brasil y Venezuela, dos de sus lugares tradicionales de expansión, las autoridades han procurado tomar medidas para paliar los aspectos más negativos de su influencia (medidas fiscales, por ejemplo), pero hay países donde sucede lo contrario, y no sólo se les ha permitido campar a sus anchas sino que se les ha otorgado peso incluso a nivel legal. Países donde nunca se ha constituido una verdadera sociedad.

EL ISLAM Y LOS CULTOS EVANGÉLICOS (I) El tiempo detenido

Hay una tendencia en los ambientes escépticos a considerar la religión con una cierta relatividad: partiendo de la base de que todas son igual de falsas, se presupone que todas son igual de problemáticas. Entiendo que ese punto de vista puede resultar muy cómodo, pero me parece que está profundamente equivocado.

Por supuesto es fácil señalar el peligro de las sectas destructivas tipo Wako, o los movimientos radicales estilo Quicos, pero incluso dentro de las religiones normales puede (y debe) señalarse que algunas son especialmente peligrosas. Es una verdad desagradable, y suele aparejar acusaciones de eurocentrismo, pero a estas alturas no me irá de una cana más o menos así que ya podéis empezar a apedrearme.

Sí, hay religiones más peligrosas que el resto. En particular el Islam y los cultos evangélicos. Y su peligrosidad nace de su incapacidad para el cambio.

He mencionado en alguna ocasión que las iglesias católica, anglicana, luterana y, en menor medida, la ortodoxa, tienen una razonable capacidad de adaptación a las circunstancias sociales. En general van a remolque de los cambios, pero aunque sea a rastras, cambian. Para que eso pueda suceder, se requiere una autoridad que ratifique y consolide esos cambios. En el caso de Roma dicha autoridad reside en el Papa y los Concilios. Los anglicanos fían su autoridad en la Corona, los luteranos en los acuerdos episcopalianos y los ortodoxos en la autoridad de los patriarcas. Luteranos y ortodoxos (sobre todo los últimos) tienen el problema de no tener una cabeza visible y centralizada, de ahí que, por comparación, los cambios resulten mucho más rápidos y drásticos en las dos primeras iglesias. Sobre todo en la anglicana, que no tiene que lidiar con cientos de realidades sociales, como le sucede a Roma.

En vida de Mahoma, él era la autoridad central del Islam: su peso civil y religioso era incontestable. A su muerte la situación se volvió más compleja. Idealmente, la Ley de Dios sería interpretada por el Califa, que a su vez velaría por que la Ley del los hombres se ajustara a la Palabra. Palabra que en principio no era inamovible, dado que Mahoma no dejó escritos como tales y la recopilación definitiva de sus enseñanzas y diversas tradiciones orales asociadas no tuvo lugar hasta el tercer califato.

Sí, el Corán no es obra de Mahoma, sino de sus seguidores.

La figura del califa, en cualquier caso, debería haberse convertido en la cabeza del Islam, como lo es el obispo de Roma en el catolicismo o, en tiempos, el Patriarca de Constantinopla. Pero, al margen de las disensiones y el establecimiento de califatos independientes* (como el de Córdoba), el califa nunca pudo asumir ese papel por la inexistencia de un clero organizado. No hay monjes, sacerdotes, obispos… que se superpongan al tejido social, dando validez a la autoridad central. La falta de esta estructura eclesial impidió que los califas tuvieran un poder real sobre la sociedad, siendo enseguida usurpado su título por los gobernantes, los sultanes, que reunieron en sus manos el poder religioso y el civil, haciéndolos indistinguibles.

Eso tuvo un doble efecto pernicioso. Por un lado descabezó de forma efectiva al islam como comunidad religiosa, imposibilitando una adaptación al cambio de los tiempos. Por el otro cortó de raíz cualquier posibilidad de establecer una legislación ajena a la autoridad religiosa, impidiendo así el nacimiento de una sociedad civil.

Pensemos en la Europa Medieval. Por un lado hay un poder real, el de reyes y nobles, al que se suma el de los gremios y, poco a poco, el de las casas de banca (que juntos serán el germen de la burguesía) y otro religioso, a su vez amparado por la jerarquía y las posesiones de la Iglesia. El Papa dispone de un poder efectivo que oponer a los poderes seculares, y eso garantiza hasta cierto punto su independencia de los mismos. Este equilibrio posibilita que tomen forma una serie de estructuras legales civiles, no religiosas (pensemos en las cortes de Aragón, y su célebre juramento Nos, que valemos tanto como vos, y juntos más que vos…) que, al menos de nombre, obligan a todos y no pueden modificarse de forma arbitraria, por estar implicados muchos poderes. Ésas características permitieron el salto social y económico de la Alta Edad Media y, posteriormente, del Renacimiento. Y es en ese intervalo de cuatro siglos cuando las sociedades europeas dejan atrás a las sociedades islámicas, incapaces de cambiar.

¿Porqué la ciencia y la tecnología islámicas se estancan después de un arranque brillante y arrollador? Porque sin una estructura educativa como la que se construye bajo la autoridad de la Iglesia, no es posible establecer una burocracia civil, ni una legislación que ampare el comercio y la banca de forma efectiva. La sociedad islámica está sujeta al capricho de su gobernante. Imaginemos un próspero tintorero en Estambul: podría beneficiarse de mejores métodos de producción, pero el Cadí o el Visir saben que ese negocio da pingües beneficios, así que le multiplican por diez los impuestos, o incluso deciden adueñarse de todo acusando al dueño de impiedad. El afectado nada puede hacer frente a una autoridad absoluta, que une la ley de Dios a la de los hombres. El resto de tintoreros no va a apoyar a su compañero porque no hay una estructura gremial, para ellos sólo es un competidor descabezado. En esas condiciones el solo hecho de destacar es peligroso, y las actividades económicas tradicionales (agricultura, perfumería, forja, telares, comercio…) no tienen incentivos para el cambio. El tintorero de Estambul seguirá usando los mismos métodos siglo tras siglo. Tampoco hay incentivo social para el estudio, fuera de la astronomía**, y sin universidades (auspiciadas, no lo olvidemos, por el poder religioso), ni intercambio de conocimientos, la ciencia islámica se queda atascada en sus raíces. Como toda la sociedad.

Eso por lo que se refiere al cambio social o económico, pero ¿porqué no hay evolución religiosa? Después de todo hay, al margen de la autoridad del monarca, algunas autoridades religiosas, muftis y mulás. Pero éstos no son un clero organizado, sino figuras locales, y aunque se presuponen algunos requisitos para ser considerados como tales, a la hora de la verdad todo se traduce en tener prestigio y don de gentes. Cada mufti es una autoridad separada, de ahí que las Fatwas (mandatos) tengan un caracter igualmente local y no vayan más allá del área de influencia de quien las emite.

Dicho sea de paso, las fatwas no son órdenes inspiradas por Dios, sino interpretaciones de su palabra. Un mufti, en realidad, es una suerte de árbitro a quien se consulta en caso de duda. Lo que no les impide hacer declaraciones grandilocuentes e incendiarias, y llegamos al punto más importante de mi planteamiento.

Un mufti puede emitir una fatwa condenando, por ejemplo, a cualquier mujer que de la mano a su marido en la calle, porque no hay ninguna autoridad sobre él que pueda impedírselo. Lo único que le limita es el texto del Quran, y éste es, en esencia, un código de leyes para un pueblo de pastores del siglo XV. Así que puede opinar prácticamente sobre cualquier cosa y darle peso legal, al menos hasta que otro mufti de superior autoridad dicte otra cosa. Y a su vez lo que dicte ese mufti podrá ser puesto en entredicho por el siguiente. Y esa rueda sin fin hace imposible cualquier evolución religiosa, porque ningún cambio toma caracter permanente.

En esencia y en forma, el pensamiento religioso islámico es EXACTAMENTE el mismo hoy que hace catorce siglos. Sin cambios. Y las sociedades islámicas eran prácticamente las mismas hasta bien entrado el siglo XX, cuando el final del colonialismo europeo las lanzó de nuevo al mundo.

* Los cismas califales, pese a su espectacularidad, no son sino la lógica consecuencia de la expansión territorial del Islam. Los diversos cismas cristianos descentralizaron la autoridad religiosa, pero en el caso del Islam ésta ya había desaparecido como tal antes de las rupturas.
** El prestigio de los astrónomos en el islam antiguo se basa en la necesidad de ajustar los calendarios lunares que guían la vida religiosa y la agricultura.

Consagración de España a la Tetera de Russell – Actualizada

El 30 de mayo de 1919 Alfonso XIII, acompañado de la familia real, el gobierno en pleno y otras autoridades civiles y religiosas, consagró España al sagrado corazón de Jesús. En la ceremonia realizada en el Cerro de los Ángeles en Getafe se instauró a Jesús como rey de España.
Como ateos inventores del culto a la Tetera de Bertrand Russell consideramos que no podemos ser menos y para ello anunciamos nuestra particular consagración de España a algo.
Como acto de visibilización de que en la España del siglo XXI la iglesia sigue teniendo una posición que no le corresponde y que cuenta, como en 1919, con los poderes públicos como fieles sirvientes, procederemos a consagrar España a la verdadera, única e imaginaria Tetera de Bertrand Russell. La ceremonia se realizará el día 27 de julio a las 19h y, por no ser menos que don Alfonso, también  se celebrará en el centro geográfico de la península.
Dado que la virgen del Rocío ha fracasado en su intento de sacarnos de la crisis, demos una oportunidad a la Tetera. Para ello invitamos a todos los seguidores del resto de verdaderas religiones ficticias, y quien libremente quiera, a unirse a nosotros en este acto, para mayor gloria del ateísmo y el escepticismo.
Que el fervor por el hervor sea con vosotros.
Actualización: por si no lo sabíais, Alfonso XII consagró España en el sitio equivocado, pero nosotros no vamos a caer en ese error. El centro geográfico de la península NO es el Cerro de los Ángeles. Está en Pinto, concretamente aquí. Y ahí será, o en el parque que hay en frente, donde hagamos nuestro acto.

Vive deprisa, muere joven…

El argumento favorito de los profetos a la hora de atacar al aborto es que toda vida, por miserable y efímera que sea, es buena. Si dicha vida supone un infierno para todos los que están a su alrededor, es buena. Si supone un trauma para la madre, como pueda ser el de engendrar a un ser sin cerebro con la cabeza deformada y que no vivirá una vez le corten el cordón umbilical, es buena. Lo importante es que se nazca. Que luego se muera a los cinco minutos o tras años de sufrimientos horrorosos, es lo de menos. Es más, a ellos no les importa una mierda. Ande o no ande, el feto que nazca.

En esta auténtica locura profetos vivientes podemos encontrar a catolimonguer regocijándose del hecho de que un feto en la 19ª semana de gestación sobreviviera 5 minutos a un parto provocado ante complicaciones en el embarazo. Esto es: un aborto natural de esos muchísimos que provoca la naturaleza (para los católicos, Dios). El relato lleno de detalles escabrosos sobre lo bonito que es sujetar un feto que bien podría ser el de un koala si no llega a ser porque se vio de donde lo sacaron, lo tienen aquí. (Cuidado, que incluye foto para mayor gloria de Gaia/Dios)

En esta locura profetos, continúo, nos encontramos a uno de mis catolimonguers favoritos, Luis Fernando Pérez (@luisperezbus) cantando las maravillas de esta ¿vida? Joder, 5 minutos. Eso no es una vida… bueno, sigo… con captura de pantalla porque es muy dado a borrarlas cuando se le critica mostrando lo estúpidos de sus razonamientos

Ante esta maravillosa victoria de la vida, digna de las mayores alabanzas de Dios, por no acusarle de haber provocado un aborto que ellos condenan ferozmente cuando es realizado por voluntad de la madre, varios le hicimos notar nuestra postura sobre el asunto. Pueden ver las menciones de su twit (hasta que lo borre)

Obviamente, como buen católico de pro, se hizo el ofendido, la víctima de una caza de los ateos, a los que no dudó en compararnos con etarras llegando incluso a afirmar que todos los que estamos a favor del derecho a decidir de la mujer habíamos cometido más asesinatos que ETA (chúpate esa)

Ya ven. Odiamos la verdad. Odiamos que se nos demuestre que un feto de 19 semanas (recordemos que en España se puede abortar hasta la semana 14, casi dos meses antes que el de la foto) puede vivir de forma autónoma una completísima vida de 5 minutos, en los que le da tiempo a reconocer a su madre, aprender a leer, compartir juegos y risas con otros fetos abortados por la naturaleza/Dios y a escribir un par de noticias para Infocatólica sin que ninguno de sus lectores sea capaz de saber si quien escribe tiene el cerebro desarrollado del todo o no.

Como decían “Vive deprisa, muere joven y serás un bonito cadáver”

Consideraciones sobre la sexualidad, la vida, el embarazo y todo lo demás

Como decíamos ayer, la legislación de El Salvador va a provocar que una mujer, Beatriz, muera a consecuencia del embarazo de un feto que aunque sobreviviera al parto jamás viviría más de unas horas. El feto tiene una malformación incompatible con la vida llamada anencefalia. Es decir, que la legislación salvadoreña diseñada por los “profetos” no busca asegurar la vida sino imponer a las mujeres la voluntad de unos señores que creen en seres mágicos. Si defendiera la vida habrían permitido que Beatriz abortara pues si no lo hace lo más probable es que ella muera.

Y aquí nos metemos en un buen jardín. En lo más profundo de esa ley reside una intención que nada tiene que ver ni con la vida ni con la biología. Como ha quedado demostrado hoy, con el proyecto de modificación de la ley del aborto en la que ni siquiera se ha tomado en consideración la opinión del ministerio de sanidad, esto no va de defender la vida o de asegurar una mejor salud sexual de nadie. Lo que aquí hace la iglesia católica a través de sus fieles seguidores en el poder es legislar contra los derechos de las mujeres para rebajarlas a una posición de desigualdad social.

La iglesia, y por extensión sus fieles seguidores, no pueden soportar que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres. No hay más que leerse la biblia entera y textos de varios “doctores de la iglesia” como San Agustín o San Pablo para encontrarse cientos de referencias machistas y misóginas. Para la iglesia la mujer es un envase propiedad del marido o del padre. Su misión es procrear y ser sumisa a su amo. La misma iglesia degrada a la mujer (monja) a un puesto secundario, de sumisión y trabajo bajo la autoridad masculina. De ahí que una mujer no pueda ser ordenada sacerdote en igualdad con el hombre. Y no, el recurso de “es que Jesús no tenía discípulas mujeres” queda invalidado en el mismo momento en que Jesús jamás habló del uso del preservativo para luchar contra el VIH.

Alguien dirá que eso pasa en todas las religiones. Si, pasa, pero ahora mismo los que están modificando el código penal y los que van a matar a Beatriz resulta que son católicos, apostólicos y romanos. Y si, si nos metemos con Mahoma ¿vale?

Hoy gente a la que sigo en twitter ha compartido enlaces de una página simplemente magistral. Magistral de monstruosa y vomitiva, entiéndanme, que les animo a visitar con las sales de fruta a mano: Iglesia de la nueva era. No me he puesto a investigar si son católicos, anglicanos o de que subsecta cristiana porque me da bastante lo mismo y porque prefiero invertir ese tiempo en, por ejemplo, ver porno, pero como ejemplo de la alienación que puede provocar la religión en lo que toca a la sexualidad me viene que ni pintado. Les dejo un párrafo de ejemplo y seguimos:

Las mujeres con pelo muy corto o tienen cáncer o son lesbianas.Si no es cáncer, entonces es porque es gay, y también un signo seguro del feminismo. No permita que estos paganos entren  en su casa, ya que sólo van a robar ropa interior usada de su esposa y oler más tarde mientras usan su cepillo de dientes eléctrico en formas que nunca podría haber imaginado.

Lo cierto es que estoy pensando que es una web satírica.

El problema de fondo es la imposición de las creencias de un grupo más o menos numeroso de personas a toda la sociedad a través de la modificación de la legislación. Ya sean los católicos en lo referente al aborto o los musulmanes en lo referente a cualquier derecho de la mujer, la simple idea debería ser vista como indignante y aberrante. Pues, si su ser imaginario de cabecera le impide abortar y la ley se lo permite ¿a usted que más le da? Usted tiene que hacer caso a su dios mesopotámico customizado según las tendencias de la época y punto final. Pero no pretenda que los demás, que no están tan locos como usted o no planifican su vida bajo los efectos de alucinógenos, hagan lo que usted dice que su amigo imaginario dice que deben hacer. Otro ejemplo lo tenemos también calentito: la intención de crear un tipo de matrimonio que sea indisoluble por la gracia de Dios. Y aquí recupero una idea que he tuiteado varias veces. Muy poco deben de confiar los católicos en su propia capacidad para cumplir con su fe (divina) cuando necesitan que la legislación (humana) les prohíba hacer lo mismo que les prohíbe hacer su dios. De cualquier caso al matrimonio indisoluble que lo llamen “Catolimonio”.

Las religiones llevan, desde que existen, limitando la libertad de las personas. Llevan milenios poniendo palos en las ruedas de la investigación científica, de la ilustración y de la libertad sexual. Porque las religiones nacieron justamente para eso: para someter a la gente, para obligarla a seguir una serie de leyes duras e injustas. Las religiones no tienen nada que ver con seres mágicos. Eso es solo la parafernalia exterior; la obra de teatrillo más o menos recargado de oro que se usa para mantener a las masas aborregadas obedientes. Es solo una herramienta, no el fin mismo. El fin de la religión es controlar y dominar. Lo de las almas, la misa y todos esos cuentos para niños son lo de menos. ¿O nadie ha usado aquello de “acábate la sopa o vendrá el hombre del saco” con un niño de cuatro años y le ha funcionado? Bien, pues que sepa que el hombre del saco es exactamente igual que Dios pero en versión infantil. Infantil de edad, quiero decir.

Nota aclaratoria 1: Como habrán visto hablo indistintamente de la iglesia católica y de ésta mas sus alegres seguidores. Para mi la iglesia católica va a ser responsable de la muerte de Beatriz y todos los que no condenen esta muerte tendrán sobre sí parte de la responsabilidad. Así que ya lo están condenando.

Actualización muy importante: La Corte Interamericana de Derechos Humanos acaba de obligar a El Salvador a conceder el derecho al aborto terapéutico a Beatriz (vía HuffingtonPost)

Los “provida” han condenado a muerte a Beatriz

En El Salvador el pensamiento mágico, y por tanto irracional, de los colectivos “provida” o, mejor dicho, anti libertades de las mujeres, se hizo ley. En El Salvador el aborto es ilegal en todos los casos.

En El Salvador no puedes interrumpir un embarazo en caso de ser el fruto de una violación ni aunque la mujer sea menor de edad y el padre sea, por ejemplo, su padrastro. No se puede aunque el feto tenga alguna malformación congénita que le va a suponer la muerte a los pocos días de nacer o, como en el caso de Beatriz, aunque el embarazo pueda suponer la muerte de ambos: madre y feto. Este es el nivel de absurdo al que llegan los “promuerte”. En su estúpida paranoia de talibanes de la fe católica están dispuestos a aceptar la muerte de una mujer como mal menor antes que permitirla abortar. Son tan estúpidos, tan cínicos y fanáticos, que defienden la muerte en nombre, dicen, de la vida. Y les dará igual que Beatriz muera.

Porque les importa una mierda Beatriz al igual que les importan una mierda las mujeres. Para ellos las mujeres son esa cosa que envuelve el útero, del cual no son propietarias siquiera. En el útero mandan los enviados de un dios, uno tan estúpido e inexistente como los demás, pero es el de estos flipados de la vida. Y como su delirio colectivo les ha dicho que Beatriz debe morir, Beatriz morirá.

Si quieres hacer algo, aunque sea poco, o aunque sea lo suficiente, firma en Amnistía Internacional.

Habemus Papam Fritum

Si hay una cosa del cónclave que no entiendo es la misma necesidad de él. Dejando de lado el hecho de que todo es una tontería, de que no existen los dioses, ni los espíritus ni todos esos cuentos de niños, sigo sin entender, poniéndome en el lado de un católico, qué necesidad hay de un cónclave.

Imaginen lo siguiente: usted es un fervoroso católico y se cree todo lo de Dios, la paloma y Jesús. Usted está convencido que el Papa, ese que acaba de salir elegido y que no solo es un homófobo sino que ha sido acusado de colaborar con la dictadura argentina y hasta de entregar a dos jesuítas que fueron asesinados, el Papa, sigo, es elegido por Dios. Usted afirma que Dios, a través del Espíritu Santo, entra en el cónclave y susurra al oído de cada cardenal por quién deben votar. Usted no se plantea el hecho de que en esta ocasión el Espíritu haya sido un cachondo susurrando cosas diferentes durante cuatro votaciones. Dios es así de gracioso. Pero incluso, vayamos a la raíz. Si el Espíritu Santo ha decidido quien debía ser nombrado Papa ¿para qué hacía falta reunir a 115 cardenales si con que se lo dijera a uno solo sobraba? Es más ¿qué necesidad hay de que sea un cardenal? Si es el Espíritu el que va a revelar el nombre ¿por qué no escoger a un católico al azar y que sea este el que reciba la iluminación de Dios y de el nombre del nuevo Papa?

Porque no me van a negar que huele a tongo. Que se reúnan 115 señores de una comunidad de dos mil millones de católicos y el Espíritu Santo elija casualmente a uno de ellos es, estadísticamente, casi imposible. ¿No será que realmente esos señores se estaban votando entre ellos? ¿A ver si va a resultar que no existe Dios y que todo esto es un apaño? … mmmmm… sospechoso

Se nos va Joseph A. Ratzinger

Hoy Joseph A. Ratzinger ha anunciado que va a dejar su puesto de CEO de la Iglesia Católica Apostólica y Romana S.A. el próximo 28 de febrero. Como todo el mundo va a hablar maravillas de él, no en vano no estamos acostumbrados a que los papas dimitan, sino a que la palmen y en España solo se habla bien de alguien cuando empieza a estar tibio y tirando a rígido, nosotros vamos a poner el contrapunto. Solo por joder y por que no se olviden algunas de sus grandes obras.

Si, ha sido el primer papa en usar Twitter como podría haber sido el primero en usar Google+ …. pero ¿para qué? si nadie lo usa. Ha sido también el primer papa en dar el salto del cine al sillón de San Pedro. Todos le recordamos de películas como Star Wars, episodio VI. Y, sobre todo, ha sido el papa de la visita a Madrid que sirvió de caldo de cultivo para la formación de este grupo de ateos comeniños, bebefetos y cagacuras.

Joseph A. Ratzinger fue durante gran parte del pontificado de su predecesor lo que ahora se conoce como “Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe”. Vamos, inquisidor mayor. Por sus manos pasaron todos los casos de pederastia cometidos por miembros (valga la redundancia) de la iglesia católica durante décadas. Él fue quien modificó la Intrucción “Crimen Sollicitationis” para hacer al Vaticano y a la congregación que él dirigía única responsable de los casos de denuncias por abusos sexuales. Por sus manos pasaron todos los casos de pederastas de los últimos 4 años del papado de Woytila y muchos de los que se produjeron durante los 16 años anteriores. Es, por tanto, un encubridor de todos aquellos sacerdotes que han sido acusados de violaciones a menores de edad y que no denunció. Como ustedes sabrán no es mala cosa denunciar los delitos de los que uno tiene conocimiento a fin de no convertirse en un encubridor. Muy al contrario, Ratzinger no solo no los destapó sino que ayudó, en algunos casos, a cubrirlos trasladando de unas parroquias a otras a los acusados. Muchos, obviamente, reincidieron.

Entre los casos más sonados, el caso del obispo de Boston, monseñor Bernard Law, que fue acogido en Roma con un cargo después de que tuviera casi que huir de Estados Unidos después de que se destaparan los cientos de casos de pederastia que Law ocultó y consintió durante años. Otro caso, el del fundador de la secta ultracatólica “Legionarios de Cristo”, Marcel Maciel, sobre el que recayeron acusaciones de pederastia y abusos sexuales sobre varios sacerdotes jóvenes en seminarios de la orden. Pero claro, son las sectas como los Legionarios quienes llenaban los actos públicos de Woytila primero y luego de Ratzinger, y no era plan incomodarles. Entre legionarias de reconocido desprestigio tenemos a la actual alcaldesa de Madrid, Ann Bottle.

No nos entristece que deje el cargo. Lo que nos entristece es que no sea porque ha salido esposado del estado Vaticano para responder ante la justicia de los miles de casos de abuso sexual a menores que ha consentido, permitido o, en algunos casos, alentado. Le deseamos todo el mal posible y que sufra enormemente como él ha hecho sufrir a muchas familias.

Nos alegra enormemente no volver a verle por Madrid.

Juan Cristo I, Rey

Esta es la típica entrada que llevaba tiempo en barbecho y que pensaba finalilzar hoy mismo. Es pura casualidad que coincida en el tiempo con la noticia de la condena a 3 de las integrantes del grupo punk ruso Pussy Riot por “gamberrismo con caracter religioso” a 2 años de cárcel a cada una. Pero sirve muy bien de ejemplo para escenificar la importancia de una existencia real y tangible, preferiblemente por escrito, de la separación entre iglesia y estado. Aunque nos pueda fastidiar montajes fotográficos que sirven de ejemplo como éste que ha realizado Dr. Mapache y que ilustra esta entrada.

Juan Carlos I, Cristo Rey

El problema de dejar una puerta abierta a la unión entre el estado, en cualquiera de sus formas, y una jerarquía religiosa es que la línea de separación será tremendamente difusa y no será sencillo delimitar hasta donde llegan las atribuciones de la religión de turno dentro del estado correspondiente. Y ya puestos tampoco se puede predecir la deriva que pueda tomar la religión hacia tendencias propias de la profunda edad media europea.

Pongamos por ejemplo el caso de España, donde la misma constitución asegura a los seguidores de una religión contar con “las consiguientes relaciones de cooperación con la iglesia católica y las demás confesiones” (Artículo 16.3). Amparándose en esta cooperación y en el “pasado histórico de la religión católica en España” se hace valer la firma del concordato de 1978 que es una ampliación del firmado durante la dictadura franquista mediante el cual se otorga de beneficios fiscales y educativos, entre otros, a unas congregaciones religiosas. Del mismo modo se crea el artículo 525 y siguientes del código penal en el que se detalla y castiga como delito la blasfemia: la puesta en duda en público de la misma trinidad del dios judeocristiano en su versión católica, por ejemplo.

Del mismo modo, amparándose en ese pasado histórico católico y en que “a quién hace daño” vemos crucifijos en las tomas de posesión de cargos públicos, festividades religiosas de una religión, cargos públicos acudiendo a celebraciones católicas en ejercicio de su cargo y no como personas individuales y un largo etcétera. La pregunta que cabe hacerse es ¿y hasta donde está dispuesta a llegar una religión en lo que al ordenamiento jurídico y legislativo de un estado se refiere?

Putin PantocratorA fin de cuentas, si yo fuera el representante en la tierra de la Tetera de Russell y España fuera teteril de toda la vida, estuviera consagrada al bazo de Mr Bertrand y demás soplagaiteces, el código civil y el penal parecería un guión de los mismos Monty Python. Y ríanse de las leyes que impuso el dictador de la película “Bananas” cuando triunfa la revolución. A mi lado lo de tener que aprender sueco les parecería un lujo asiático. Pero ¿y a que estaría dispuesta a llegar la iglesia católica, o el islam, o los testigos de Jehová? ¿Por qué quedarse en un papel meramente de adorno? ¿Pero por qué no ir unos pasos más allá? ¿Por qué no prohibir las concentraciones y/o manifestaciones contrarias a la religión, la música blasfema, los medios de prensa críticos con todo por lo que sea que puede ofender a los creyente (que son muchísimas cosas en función de su meapilismo) etc etc? ¿Quién pone el límite? ¿Los mismos que abrieron la puerta a esta intromisión de un culto mágico sin base científica alguna en la vida pública?

El gobierno actual, en nombre de su fe, está proponiendo ilegalizar el aborto hasta en casos de malformación y si de ellos dependiera modificarían la constitución para poder retirar la ley de matrimonios homosexuales. Que como hemos visto han roto España y han terminado con la familia tradicional. ¿O por qué no obligar a las mujeres a ir con velo a misa, o restituir la ley de “abandono del hogar” para que el maltratador pueda dar con calma y alegría a su “señora esposa” sabedor de que si huye la misma policía se encargará de traerla hasta casa para que pueda seguir dándola de hostias? O ya puestos ¿qué es eso de que las mujeres puedan abrirse una cuenta corriente, comprarse un coche o llevar la cara descubierta? ¡¡y estudiar!! Si hombre, ¿para qué van a querer estudiar si no van a salir de la cocina?

En España es legal, o al menos parece que no está penado, hacer llamamientos a la homofobia desde un púlpito pero no enseñar el sujetador para denunciar la misoginia de la iglesia católica. Se pueden ocupar calles y mear en las fuentes en nombre de Dios y por cuenta del estado pero no hacerlo en completa libertad (lo de protestar, que mear en las fuentes es una guarrada aquí y en Moscú) para protestar justamente contra esos desmanes. Si esto ha estado permitido estando en el gobierno un partido que se dice socialista y laico (permítanme las risas) ¿que no va a hacer uno que abiertamente se declara católico y que tiene entre sus filas a gente de sectas ultracatólicas como el Opus, los Legionarios o Camino Neocatecumenal?

Alguien dirá “bah, exagerado. Eso nunca pasará”. Bueno, les recuerdo que un país católico pretendió prohibir hace tiempo los TeleTubbies porque el personaje morado “promovía la homosexuallidad” O crucen el charco, cualquiera de ellos, el Atlántico o el Mediterráneo, y vea en EEUU, en Irán, en Sudán, en Egipto, en Israel etc etc lo que una religión puede llegar a hacer cuando está demasiado cerca de los órganos de poder del estado. Y como última reflexión del día, pensemos que si la religión católica está donde está, de apartada de la vida política y tan calmada sin llevar gente a la hoguera no es gracias a ella sino a su pesar.