¿Y si fuera verdad que el Flying Spaghetti Monster creó el mundo en seis días?

Watson, es un error capital teorizar sin tener pruebas. Sin darte cuenta empiezas a deformar los hechos para que se adapten a tus teorías en lugar de adaptar las teorías a los hechos.

Esta frase la pronunció el gran investigador, las malas lenguas dicen que “de ficción”, Sherlock Holmes en el relato escrito por su amigo el doctor Watson titulado “Estudio en escarlata”. Este texto, que lo podrán encontrar también en innumerables libros sobre escepticismo, empezando por el celebérrimo “El Mundo y sus demonios” de Carl Sagan, nos viene como anillo al dedo para explicar la carrera profesional del señor Gerald Schroeder.

El diario on-line La Gaceta nos deleita con el siguiente sesudo estudio (ojo, enlace lisérgico) en el que doctor en física nuclear por el MIT Schroeder (doctorado en 1965) trata de demostrar que el mundo fue creado por Dios en seis días, como dice el Antiguo Testamento, divagando dispersamente sobre la curvatura del espacio tiempo en torno a Dios. No dudo de que el espacio tiempo se pudiera curvar en torno a Él si, además de existir, tuviera la masa necesaria para hacerlo. Pero no viene al caso. El Dr Schroeder deforma los hechos para tratar de adaptarlos a sus teorías, o más concretamente a su hipótesis: que Dios creara la Tierra.

El texto de La Gaceta da este punto por supuesto, partiendo pues todo el artículo de una premisa no demostrada. Dios creó la Tierra. Pero ¿y si fue el FSM? Tampoco está demostrado y es por tanto una hipótesis tan válida como aquella. Bueno, solo con leer un poco de la biografía del Dr Schoeder uno ve el porqué. Su búsqueda personal, en más de 40 años, es la demostración de la existencia de Dios a través de la teoría de la relatividad general. Y de esta búsqueda salen hipótesis tan alocadas como las que leemos en el periódico (les pego algunas a continuación y nos echamos unas risas)

…la tesis de Schroeder es que cuando en el Génesis se afirma que Dios creó el mundo en seis días, eso fue exactamente lo que ocurrió. Para defender esto, lo primero que hay que comenzar por admitir es que el tiempo es distinto para Dios que para nosotros, lo cual no presenta ninguna dificultad.

No, ninguna, especialmente para alguien que está dispuestos a creer que la Tierra fue creada antes que las estrellas o que Dios ha estado decidiendo hacia dónde debían ir los pasos de la evolución de cada una de las especies que hay sobre la Tierra, suponemos que también aquellas evoluciones que, por no adaptarse correctamente al medio han supuesto el exterminio de una subespecie. Si encuentran satisfacción en creer cosas inverosímiles tampoco les costará mucho creer que el tiempo para Dios es distinto o que a Él siempre le sirven las hamburguesas del Burguer King tal y como salen en las fotos de publicidad. Pero insisto, parte de una hipótesis no probada: que Dios exista. Pero sigamos

Desde el punto de vista religioso, ya dice el rey David que “para Dios un día son mil años”, algo de lo que se hará eco san Pedro cuando afirma que “delante del Señor mil años son un día y un día son mil años”. San Agustín también asegura que el tiempo es un atributo del universo; no se creó el universo en el tiempo, sino conteniendo el tiempo. La ciencia occidental llegará a esa concepción con la teoría de la relatividad, unos mil quinientos años después que san Agustín.

Ahora resulta que San Agustín postuló la teoría de la relatividad 1500 años antes que Albert Einstein. No podemos olvidar qué era para gente como Agustín el universo, pues ni siquiera dudaban de la teoría geocentrista y no conocían la existencia de más planetas que Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno pero sin llegar a saber a ciencia cierta si eran lo que ahora sabemos que son. No en vano la palabra “planeta” procede del griego “planete” que significa “errante” porque sus órbitas en el cielo no se asemejaban a las de las constelaciones sino que erraban por él. Así que poner al mismo nivel intelectual a Agustín con Albert Einstein es, cuanto menos, bastante aventurado. Por otra parte la afirmación de David, del que ni siquiera los arqueólogos israelíes han conseguido demostrar a ciencia cierta que existiera o que fuera algo más allá que un jefe de un grupo nómada, también es bastante alegre y despreocupado. Pero en el “todo vale por sustentar mis pajas mentales” no vamos a escatimar en chaladuras para sentirnos reafirmados.

Si se toma el libro del Génesis y se lee dejando de momento de lado la escala temporal y simplemente nos dedicamos a poner los acontecimientos ordenados según en él se narran encontramos tantísimos problemas que es casi mejor dedicarnos a cualquier otra cosa de provecho. Según el Génesis Dios se puso el mandil de “Un chapuzas en casa” y al momento creó la Tierra y el cielo (Génesis 1:1) pero no creó la luz hasta después de haber separado el agua de la tierra (Génesis 1:2-3) Así que según el Génesis y sus alegres fans la Tierra existió antes de que existiera el Sol, que por cierto fue creado antes que las estrellas, que no entran en escena hasta el 1:14. Posteriormente viene la vegetación, los animales y el ser humano. Si se agarran como a un clavo ardiendo a la hipótesis alocada de que el tiempo se dobla gracias a la masa de Dios podrán llegar a afirmar que en el día 5, en el que se crean los animales, hay espacio-tiempo para dinosaurios y trilobites ya puestos, pero no dejará de ser una afirmación carente de todo peso.

Como habrán podido leer todo el estudio de este caballero no es más que una deformación de los hechos para adaptarlo a su teoría teísta. No aporta prueba alguna para sustentar sus afirmaciones, simplemente divaga en torno a sus ideas. Como si nosotros afirmáramos alegremente, y basándonos en las mismas “pruebas”, que no fue el dios Judeo-cristiano el que creó todo eso sino el gran Flying Spaghetti Monster.

Carta a Epicuro, mi sobrino

Amado sobrino Epicuro

He sabido, por tu madre, mi hermana, que hay gente dispuesta a bautizarte. Mi hermana, tu madre, me ha preguntado qué se puede hacer, y de momento se me ha ocurrido escribirte esta carta. No está pensada para que la leas solo tú, sino también todos los que estén a favor o en contra de someterte al rito iniciático cristiano llamado “bautismo”.

¿Por qué te quieren bautizar? te preguntarás. Las religiones, querido sobrino, se fundamentan en el proselitismo, los dogmas, la jerarquía y los ritos. Sin ellos las religiones no son más que otra corriente filosófica próxima ideológicamente al movimiento hyppie. Es por eso que un católico siente una necesidad interior de ir por el mundo convirtiendo a su religión (la verdadera, pero de esto hablaré luego) a todo el que se mueve sobre dos patas y no pone huevos. ¿Que qué ganan con ello? Absolutamente nada, pero en su subconsciente piensan que si, que están salvando tu alma de la condenación eterna. Esta creencia les fue impuesta, precisamente, por ser bautizados y seguir los diferentes ritos, escuchar los diversos dogmas y ser manipulados por los correspondientes jerarcas del culto al que te quieren meter por la fuerza. Si no hubieran sido bautizados ni todo lo demás que vino después no creerían ni en el alma, ni en el cielo ni en la salvación/condenación eterna. Epicuro, sobrino mío, primera lección de tu tío: nacemos sin dioses.

A tu madre la dirán, no lo dudo, que “qué le importa que te bauticen” o que “no le hace ningún mal”. Bien, este argumento es fácilmente rebatible de dos formas. ¿Qué les importa a ellos que no te bauticen hasta que seas justamente tú el que tome, en pleno conocimiento de causa, esa decisión? ¿Qué les cuesta esperar a que, cuando cumplas la edad legal para poder tomar decisiones importante sobre tu vida como si recibir o no un transplante a vida o muerte, los 16 años, seas tú el que tome esa decisión? O, por otro lado. Si no te hace ningún mal bautizarte ¿por qué no te afiliamos también, ya puestos, a la CNT, a ERC y realizamos el mismo rito iniciático con diversas religiones como el Zoroastrismo, el culto a Saturno o a Odin? Ellos responderán lo que te comenté antes: que su religión es la verdadera. Epicuro, sobrino, segunda lección: todas las religiones son falsas mientras no demuestren lo contrario, y en los miles de años que lleva el hombre dejando registro escrito de religiones muchas de éstas que se creían verdaderas han sido olvidadas y ahora se conocen como Mitologías.

Los católicos suelen tomarse muy alegremente su religión cuando se trata de imponerla a los demás, pero se defienden como gato panza arriba cuando les afecta directamente a ellos. Ven con buenos ojos imponer a un ser débil la creencia en sus ritos mágicos pero te atacarán visceralmente si ante ellos pones en duda su creencia. Esto se conoce como la “ley del embudo” y te lo encontrarás en tu día a día, no solo en política sino también en el colegio, en el trabajo o en el pensamiento político. Es duro luchar contra estas formas de imposición dogmática pero hay herramientas que ya irás aprendiendo.

Querido sobrino. El bautismo es lo más parecido a la marca que ponen los ganaderos a sus reses para marcarlas. No se puede quitar cuando, de mayor, decidas, como tu madre y tus tíos, renunciar a esa creencia que te impusieron obligatoriamente. De la CNT o de ERC te podrás dar de baja cuando quieras; de la iglesia católica no.

Hazme caso. Cuando tengas edad podrás tomar tus propias decisiones. Mientras tanto no permitas que nadie, ni siquiera tus señores padres, te impongan una cultura que se fundamenta en hechos no contrastados y en rumores infundados. Haz caso a tito Starman.

Sinceramente tuyo

Nota: Tu madre decidió no darte el nombre del gran filósofo de Samos, pero para mi siempre serás mi sobrino Epicuro. Tercera lección: hay gente con muy mal gusto para los nombres; mírame a mi.

Escépticos ¿Hijos de Dios?

Dentro de la variada oferta televisiva existen algunos programas, irreductibles galos, que utilizan la divulgación científica y los guiones de calidad como gancho para atraer y pegar a sus pantallas a los espectadores. Uno de estos pocos programas es Escépticos, obra de Juan A. Pérez y Luis Alfonso Gámez.

Ayer, lunes día 5, dedicaron el programa a hablar de las religiones y repartieron argumentaciones para las que, principalmente, más se meten en la vida privada de todos los ciudadanos intentando que vivamos según los dictámenes de su ser imaginario de turno.

Sea esta entrada un agradecimiento a la gente que hace Escépticos y a la cadena pública que les ha dado las herramientas para llevarlo a cabo.

Las religiones y la muerte; esas aves carroñeras

No le voy a contar ningún secreto; todos nos vamos a morir. Mis seres queridos, los suyos, mis perros, su gato si lo hubiere, usted y yo. Tarde o temprano, esperemos que tarde, a todos nos da por morirnos. No es que sea algo divertido, además es algo muy caro, al menos en Madrid, gracias a la maldita tradición de guardar todos los cuerpos pútridos de nuestros seres queridos en cajas de madera en un parque público. Solo nos queda un consuelo. Saber que, llegado el día que la fría mano de la muerte, esa puta, nos toque para jodernos bien jodidos, habremos vivido lo más plenamente que hayamos podido. Aprovechemos el tiempo, amemos, divirtámonos, logremos ser felices en la medida que nos dejen, o aunque no nos dejen, y disfrutemos del día conocedores de que vamos a morir.

Las religiones también son conscientes de que vamos a morir. Todas ellas se fundamentan justamente en ese temor, que no lo es tanto a la muerte sino a perder a todos los seres que amamos y a causarles el dolor que sabemos que les vamos a causar cuando mordamos el polvo. Y se aprovechan de ese miedo. ¿Qué mejor modo de dominar a masas de personas que un temor tan fuerte como este? Y ya, si le sumamos castigo eterno, redención, pecados, bulas y ritos mágicos en torno a la muerte mejor que mejor. Ya tenemos el pack completo.

En el mismo instante de fallecer una persona, y en muchos casos antes incluso, el olor a cadáver atrae a las aves carroñeras. En España además van de negro, como buenos buitres. Aún con el cuerpo caliente la máquina de obtención de dinero, de uso del sentimiento de culpa para el interés propio y del chantaje emocional a las personas que han perdido a su ser querido se pone en marcha. Misas, que no son gratis, ceremonias por el alma, que no son gratis, y misas aniversario, que tampoco son gratis, es la primera pieza de la lista de la compra. Luego vendrán enterramiento, que en ciudades como Madrid puede suponer 4 ó 5.000€ en un santo lugar, faltaría más, no sea que a usted le de por enterrar a su difunto en su jardín y no podamos sacar tajada de ello y un largo etcétera.

Antiguamente la muerte servía para oprimir a las masas. Las religiones y los estados lo utilizaban como arma psicológica. Ahora no tanto, aunque va por barrios, pero han diversificado el negocio. Ya no solo sirve para dominar a la chusma, también para sacarle hasta el último cuarto en pro del descanso del alma inmortal del ser amado. Porque si el alma fuera mortal no podrían estar haciendo misas aniversario hasta que el que las paga se muriera y volviera a comenzar el ciclo completo.

La muerte es un negocio para las religiones y una fuente de tristeza para las personas. El amor por la persona que se ha ido nos hace ver la muerte con un respeto que no se merece. Moriremos, si. Aprovechemos el tiempo mientras, y llegado ese día sepamos que hemos de seguir adelante (al menos todos menos el difunto).

No nos tomemos la vida en serio porque ninguno va a salir vivo de ella.